Desarrollan un antídoto más efectivo para tratar mordeduras de serpientes

Un investigador del CONICET, en la provincia de Corrientes, comenzó a estudiar nuevas alternativas para mejorar el suero antiofídico y además reducir daños en los animales productores.
“En la tesis doctoral propusimos un protocolo para producir un suero específico con mejores capacidades neutralizantes, que permita obtener el efecto deseado con una menor cantidad antídoto”, señaló Luciano Fusco, a cargo del proyecto.
Además, advirtió que “todo el diseño del proceso tiene en cuenta el cuidado de los animales productores, ya que establece procedimientos menos lesivos que evitan su sufrimiento, ajustándose a normas internacionales”.
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de las enfermedades tropicales desatendidas más prioritarias es el envenenamiento provocado por las mordeduras de serpientes.
Los registros epidemiológicos indican que en Argentina ocurren unos 400 accidentes ofídicos por año, que pueden causar distintos tipos de parálisis, amputaciones y hasta la muerte.
La administración de suero antiofídico, un material que se obtiene de animales inmunizados con proteínas específicas presentes en los venenos de cada especie, es el único tratamiento recomendado para neutralizar la acción letal de estos reptiles.
Desde hace más de un siglo, la producción de suero antiofídico se realiza principalmente a través de caballos. El procedimiento consiste en extraer el veneno de la serpiente, procesarlo e inocularlo -en pequeñas y sucesivas cantidades no letales- en el equino, durante varios meses.
En ese período, el caballo genera anticuerpos específicos que son capaces de bloquear las toxinas y que, luego de ser extraídos, se convierten en el componente principal del suero antiofídico que se utiliza para tratar casos de envenenamiento por mordeduras, tanto en humanos como en otros animales intoxicados.
La distribución de serpientes es muy amplia en todo el continente americano y en la Argentina se concentra en las provincias del norte. Además de la cascabel, la yarará (Bothrops) y la coral (Micrurus) son las otras especies de interés médico, por su capacidad de producir envenenamientos.
La producción y la distribución de los antídotos para el tratamiento de estos casos está centralizada a través de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán”, en la Ciudad de Buenos Aires.
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