FALLECIO ROMINA YAN

La actriz Romina Yan falleció esta tarde en el Hospital Central de San Isidro. Tenía 36 años.
Yan llegó al hospital tras sufrir una descompensación víctima de un aneurisma, según confirmaron desde su
entorno, y aunque intentaron rehabilitarla, era demasiado tarde.
La actriz es hija del director y productor televisivo Gustavo Yankelevich y de Cris Morena.
Romina es recordada principalmente por protagonizar la exitosa telenovela infanto juvenil Chiquititas, con la que permaneció al aire por cuatro temporadas.
Estaba casada con Darío Giordano, quien la acompañó siempre a lo largo de toda su carrera en la televisión y con quien tenía tres hijos.
Su carrera La primera aparición de Romina Yan en la televisión argentina fue durante 1991, como una bailarina del programa de su madre Jugate Conmigo. Dos años después, en 1994, hizo su debut como actriz interpretando a Lorena Picabea en Mi cuñado.
Ese mismo año, se la vio como Sol Iturbe en Quereme.
Pero su momento cumbre llegó en 1995, cuando su madre, Cris Morena, lanzó al aire una de las telenovelas infantojuveniles más exitosas de todos los tiempos: Chiquititas. 
Allí, donde dieron sus primeros pasos actrices hoy muy reconocidas en el medio como Agustina Cherri y Celeste Cid, encarnó a Belén Fraga, la directora del orfanato que tantas alegrías llevó a los más chicos.
Con esta serie, Romina alcanzó el éxito internacional.
En 1998, la actriz dejó la telenovela y la pantalla chica por dos años, durante los cuales mantuvo el perfil bajo. Cuando volvió, en el 2000, se llamó la atención su imagen totalmente cambiada para interpretar a Jessica en un episodio del unitario Tiempo Final. Los rumores sobre un desorden alimenticio por su delgadísima figura empezaron a circular por ese entonces.
En 2001, tras realizar algunas apariciones en el programa de Susana Giménez, Yan se mudó a Los Andes para el rodaje de la película Chiquititas: Rincón de luz.
Ese mismo año tuvo un papel importante en la novela protagonizada por Chayanne y Araceli González, Provócame, donde interpretaba a la tercera en discordia.
La telenovela tuvo repercusión en Latinoamérica por la presencia del cantante portorriqueño, pero no fue un gran éxito en audiencia.
Al año siguiente, nuevamente como parte de la empresa familiar, llegó a la conducción del programa de Disney Channel Playhouse Disney, con producción de su padre y dirección de su madre.
En 2003, fue convocada para Abre tus ojos, donde retomó el papel protagónico como Rocio Mazzini.

En 2005 llegó Amor Mío, junto a Damián de Santo, con quien luego volvería a compartir cartel en Bella y bestia, en 2007.
Tras dos años de perfil bajo, en 2009, su madre la convocó para realizar una participación especial en Casi ángeles, pero su personaje tuvo tan buen recibimiento entre los jóvenes que terminó formando parte del elenco durante el resto de ese año.
Romina Yan y la anorexia
Ella misma lo confesó. La presión de tener dos padres famosos siempre fue un peso extra para sus jóvenes espaldas y en la adolescencia, fue demasiado. "«Ser hija de» me costó mucho porque sentía que no tenía derecho a hacer determinadas cosas y que debía pagar «el derecho de piso» más que ninguno. Sentía la presión de demostrar quién era más allá de ser la hija de Cris y de Gustavo", dijo en una ocasión a la revista Para Ti.
La anorexia empezó a acosarla en ese entonces y a lo largo de su vida se mantuvo como un fantasma. "El peor momento fue en la época de Jugate conmigo: tenía 15 años, iba a un colegio de doble escolaridad, trabajaba hasta las 3 de la mañana y me levantaba a las 7. Era demasiado y descargué mis angustias en mi cuerpo. Todo ese año la pasé mal y comencé a sufrir de anorexia. No comía nada porque estaba obsesionada con que tenía que ser perfecta. Durante toda mi vida descargué mis miedos, inseguridades y angustias con la comida. Esa fue mi forma de boicotearme", relató.
Cuando empezó a protagonizar Chiquititas, Romina Yan fue muy criticada por su figura desde los medios. Pasada la etapa de la telenovela infanto-juvenil, regresó a la televisión mucho más delgada, y eso fue en aumento. Fue entonces que el rumor sobre una recaída en la enfermedad empezó a circular y nunca se alejó del todo.
En la misma nota con Para Ti, en 2008, ella lo confirmó: "Todavía, cuando tengo momentos de angustia, me doy un atracón de comida o me bajo dos tabletas de chocolate. Pero la diferencia es que ahora puedo frenar y decir basta. A los 33, aprendí a ponerles control a determinadas situaciones. Darío me demostró que me podían querer como era: flaca, gorda, con pelo largo o corto. El siempre me aceptó; de hecho, me conoció en mi peor momento. Yo estaba hecha un "barril" cuando él se enamoró de mí. Creo que a partir de Darío logre una paz interior que logró que yo empezara a cuidarme". "Es un tema con el cual tenés que vivir toda tu vida. Yo me reconcilié con mi cuerpo, pero la anorexia sigue latente. Todos los días aprendo a comer y no me siento relajada con la comida. Hay veces en que me vuelvo obsesiva, me veo gorda y dejo de comer. Es que una vez que se te distorsiona la imagen, es muy difícil que vuelvas a verte en el espejo tal como sos: vivo encontrándome defectos", dijo en aquella ocasión.
En los últimos años, Romina decidió bajar la exigencia y alejarse de la vorágine televisiva para dedicarse más a la familia.
Fue así que entre 2007 y 2010 sólo se la vio en un período de Casi ángeles, para volver en este último año al bajo perfil, siempre característico de su persona.

Fuente: La Nación
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