¡Pa' que aprendan!, por Enrique G. Avogadro


“Ninguna fuerza doma, ningún tiempo consume, ningún mérito iguala el nombre de la libertad”. Nicolás Maquiavelo.

Esta semana ha sido pródiga en lecciones, de esas que el kirchnerismo imparte a la infantil oposición desde hace años, sin que ésta consiga entender “por dónde vienen los tiros”, como dicen en España.

Año tras año, y a pesar de la innegable bonanza que acompañó a don Néstor (q.e.p.d.) y a los primeros tiempos de su heredera, los desorientados legisladores elegidos por quienes no queremos saber nada con el absolutismo ni con la falta de República, continúan aprobando la “emergencia económica”. Diez años después, no han descubierto, al parecer, que la Casa Rosada la utiliza para apropiarse de los excedentes que el Presupuesto dibujado deja al margen del control parlamentario, amén de facultar al Jefe de Gabinete a reasignar partidas, es decir, a ignorar qué se aprobó en el Congreso.

Tampoco se inmutan –es más, los legisladores provinciales acompañan, muchísimas veces, proyectos que van en contra de los intereses concretos de la ciudadanía de sus distritos, tal como ha hecho PC Heller con los depósitos judiciales del Banco Ciudad- cuando la bancada oficialista se niega a discutir la restitución de los fondos jubilatorios de los que ilegalmente continúa apropiándose el Poder Ejecutivo nacional a pesar de haber disuelto las AFJP’s y confiscado los ahorros de los particulares. Incapaces de ver más allá de sus narices, no perciben la fuerza de la herramienta que colocan en manos de doña Cristina para que ésta asfixie a los gobernadores díscolos.

No parece impresionarlos, por cierto, cómo usa la tan ponderada Ley de Medios Audiovisuales para su guerra privada contra Clarín, mientras se ha permitido constituir un imperio multimediático y concentrado infinitamente más grande que el timonea don Magnetto, ya que esos congresistas no ejercen, siquiera, la virtud de la autocrítica.

Si bien lograron pararse de manos cuando el Gobierno intentó, con una desmesurada cara de piedra, imponer a don Reposo como Procurador General de la Nación, ya que hubieran sido también ellos arrastrados al ridículo, permitieron que se encaramara a ese vital sillón doña Gils Carbó. Pese a que ésta rápidamente exhibió las uñas con las que piensa defender las posturas del oficialismo frente al Poder Judicial y se mostró digna integrante de la banda de cegados y genuflexos fieles de doña Cristina, los que la aceptaron en nombre de sus innegables pergaminos académicos tampoco hicieron un mea culpa.

Las encuestas, en general, se hacen eco de esa ingenuidad y esa desaprensión que han caracterizado, al menos hasta hace un mes, la conducta de los opositores, a punto tal que ninguno de ellos, ninguno, ha podido capitalizar el imparable derrumbe de la imagen de la señora Presidente. Ha habido, sin embargo, algunos hechos sumamente positivos, como fueron los compromisos asumidos por los senadores y diputados para no permitir la reforma de la Constitución –que deberemos exigir se extienda a todos los pre-candidatos que pretendan resultar elegidos en las legislativas de 2013, para no llevarnos sorpresas posteriores- y el acuerdo de todos los partidos en defensa de la República, sin que ello constituya, por el momento, un frente electoral.

Es que no podía ser menos, ante el desaforado ataque –con todas las letras, un verdadero golpe de Estado- que está llevando a cabo el oficialismo a través de esos mamarrachos a los que ha elegido como voceros contra el Poder Judicial, se constituyó un monolítico frente de todas las asociaciones de jueces y fiscales, que firmaron de un grave pronunciamiento condenatorio.

. Doña Cristina reaccionó como no cabía esperar de otra manera, es decir, intentando dividirlo. Así, convocó a sus leales, por convencidos o comprados, a suscribir una ridícula declaración con la que pretendieron negar la existencia de ilegales presiones sobre los magistrados. La premura en avanzar con esa increíble ridiculez -especialmente después de los aprietes a un camarista contra el que se usó la condición de militar retirado para hacerlo renunciar o de la recusación masiva de la Cámara Civil y Comercial Federal- y la habitual torpeza que despliega el oficialismo en estos menesteres –basta recordar los falsos mineros llanos de las teleconferencias presidenciales- hizo que se incluyera entre los firmantes a un abogado que invocó ser juez pese a no revestir tal condición, que ya ha sido denunciado penalmente por ello.

Mañana, la CGT Azopardo, la CGT Azul y Blanco, la CTA opositora, la Federación Agraria, el Partido Radical, los jubilados, además de distintas organizaciones sociales que han elegido protestar por la inflación, que ha carcomido mortalmente los salarios informales y los subsidios, y las clases medias, heridas por la inseguridad a la que nadie ya percibe como una “sensación”, se manifestarán en Plaza de Mayo, ratificando que han tomado el control de la calle.

Un ámbito que, cada vez más frecuentemente, se está convirtiendo en inhóspito para los funcionarios más connotados de esta administración y de todos los poderes, que ya no pueden almorzar, viajar o asistir a eventos deportivos sin que la sociedad entera les haga sentir su repulsa: Anillito Oyarbide, Guita-rrita Boudou, el Pendeviejo Kiciloff, Patotín Moreno y varios más ya pueden dar testimonio de ello.

La viuda de Kirchner ha cosechado efímeros triunfos estos días, con la revocatoria de la Cámara de Nueva York al fallo de Griesa, la sentencia del Juez Alfonso en la “causa Clarín” y la orden de devolver la fragata, impartida por el Tribunal Internacional del Mar. Lamentablemente para ella, ninguna se produjo en tiempo apto para mejorar su alicaída imagen. En los próximos días, deberá batallar en terrenos más complicados, pues no sólo enfrentará la manifestación del miércoles sino que, la semana próxima, seguramente la perseguida Cámara devolverá la vigencia a la medida cautelar que protege a Clarín de los embates de Sanatella, el 28 deberá ofrecer alguna solución al problema de los holdouts y, en enero, el FMI puede bajarle el pulgar al país por la falsificación de las estadísticas.

Me parece que no exagero si pronostico que, en pleno verano, se producirá un serio conflicto con los bomberos y los boy-scouts, las únicas “corpos” que, hasta ahora, se han salvado de los punzantes ataques que han llegado desde el atril presidencial para el resto de la sociedad, se tratara de piquetes de la abundancia, de generales mediáticos, de fierros judiciales, de medios conspiradores y golpistas, de estudiantes privilegiados de Harvard, de jubilados caranchos, de sindicalistas traidores a la causa obrera o, simplemente, de ciudadanos que pretenden conservar sus libertades individuales de elegir, de informarse y de ser gobernados por tres poderes del Estado, de igual rango e independientes entre sí.

En pocos días, y sin que ello implique nada más que una fecha en el calendario, llegaremos a fin de un año y entraremos en el siguiente que, signado por muchas elecciones legislativas, seguramente hará que la risueña  Marcó del Pont haga cumplir horas extras al personal de la Casa de la Moneda y de la intervenida Ciccone. Que ello, con seguridad, implique mayor inflación, no parece ser un problema para doña Cristina.
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