Ocupaciones: en Quilmes no se aplica la doctrina de Aníbal Fernández

El intendente de Quilmes Francisco “Barba” Gutiérrez apeló el 4 de enero las órdenes de desalojo de los ocho terrenos tomados en su distrito, mientras negocia con la Nación un retiro pacífico de los usurpadores con la promesa de que sean incluidos en los planes de viviendas.

La modalidad es exactamente la contraria a la anunciada oficialmente por el jefe de Gabinete Aníbal Fernández el día en que se levantó la toma del parque Indoamericano, tras una difícil negociación con el Gobierno nacional.
Ese día, Aníbal y su par porteño Horacio Rodríguez Larreta anunciaron que quienes tomaran predios serían excluidos de los futuros planes de viviendas, lo que no fue recibido en serio por la militancia kirchnerista.

Mucho menos lo consideró Gutiérrez, quien le pidió al subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, Luis Bontempo, que los ocupantes de los predios quilmeños sean considerados en los planes de urbanización si liberan los terrenos.

Fuentes del gobierno comunal calcularon que las tomas concentran a 1.300 familias con cerca de 5000 personas involucradas. Las principales son las que subsisten en terrenos de los frigoríficos Finexcor y Penta, ambos situados en Bernal oeste.

Gutiérrez pretende que sus dueños cedan los terrenos para que luego sean urbanizados. “Con Finexcor las negociaciones están avanzadas, pero con Penta no, porque en el predio hay piletones que usan”, contaron desde el municipio.

Otra toma es en un predio de Total Gas, un depósito de garrafas de Bernal oeste, donde ya a un convenio de urbanización con los dueños. El resto de las usurpaciones son terrenos chicos, como una cancha de fútbol en el cruce de las calles Laprida y Blas Pareda.

En todos los casos “El Barba” aplica la misma metodología: negociar con los ocupantes su salida a cambio de una futura inclusión en los planes de viviendas. “Hay que ver como viven. Están en condiciones paupérrimas. Y son vecinos que ya venían reclamando”, explican desde la comuna.

El golpe a esa estrategia se lo colocó la justicia de Quilmes: el juez Marcelo Goldberg dispuso el desalojo de los predios ocupados, haciendo lugar a una intervención de la fiscal Bárbara Velazco, en respuesta a un reclamo del Defensor del Pueblo local, José Estevao. Gutiérrez apeló y volvió a tocar la puerta en la Casa Rosada.

Aníbal, el eje de las sospechas

Cerca de Gutiérrez no responsabilizan directamente a Aníbal por las tomas, pero tampoco lo liberan de culpa. “Primero dijo que tomar no era delito, lo que pareció un incentivo. Después cuando todo se desmadró, tuvo que dar marcha atrás”, explican.

Aunque ya no identifican a viejos punteros del PJ en las tomas pero sí aseguran haberlos visto en las ocupaciones pequeñas que siguieron a las grandes, muchas ya desactivadas. “Eran quienes trabajaban con (el ex intendente Sergio) Villordo”, afirman. Villordo llegó a intendente de la mano de Aníbal, quien luego sólo lo controló de a ratos.

El jefe de Gabinete trabaja para destronar a Gutiérrez de la intendencia y apuesta a tres candidatos: el titular del programa Anti Impunidad del Ministerio de Justicia, Leandro Jarsun; el director del Registro nacional de Armas, Andrés Meiszner y, en menor medida, el ex diputado Daniel Gurzi. Todos inundaron el distrito de carteles.

Pero la pérdida de poder de Aníbal habría sido un golpe duro a sus ambiciones quilmeñas, ya que sin control del municipio la mayoría de sus seguidores se sustenta con algún cargo en Nación. Su partida, que nunca pasó el plano de rumor, le allanaría el camino al Barba para ser el único candidato kirchnerista.
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